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La visión retrospectiva de la pseudoizquierda.

20/05/2011 02:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

20110511162752-hambre2.jpg Por Pedro José Madrigal Reyes.

Ya hace un tiempo tenía pendiente abordar este tema, resultado de la lectura de una artículo al respecto, ya no recuerdo dónde, ni al autor del mismo -por lo que pido disculpas-, si puedo decirles que a groso modo se defendía la acción solidaria en el seno de la izquierda como elemento fundamental para la creación de conciencia en el corazón mismo de los pueblos, pero sin hacer énfasis alguno o proponer la necesaria carga ideológica que debe de acompañar a esas acciones… ; y es que esa lógica -muy arraigada en el pensamiento- presume que necesariamente yendo en dirección opuesta en los procedimientos para establecer y construir una voluntad colectiva se obtendrá el mismo resultado que desarrollando el procedimiento en dirección contraria, o lo que es lo mismo, que se puede llegar a la concienciación ideológica, a la construcción de esa voluntad colectiva a través de acción vacía de contenido ideológico… ; obviando que mediante ese procedimiento pueden obtenerse otros resultados, por ejemplo justificaciones religiosas de esas acciones.

Esta lógica de la simple acción solidaria, especialmente en auge desde que la socialdemocracia intoxicó las ideas del internacionalismo, la solidaridad y el pensamiento de la izquierda, que como ya he afirmado en otro momento son en realidad parches encaminados a aliviar algunas terribles realidades, pero que en modo alguno resultan en determinantes en la resolución de los verdaderos y coyunturales problemas que las originas, de hecho la mayoría de los progresos que se puedan obtener a través de las mismas resultan en circunstanciales pues en el mismo momento el sistema se encarga de empequeñecer cualquier logro – según la ONU por cada infante que es vacunado el sistema genera a otros 10’ 000 que se quedarán sin vacunar, por cada 100 alfabetizados el sistema crea 10’ 000 nuevos iletrados, etc.-; e incluso funciona como el perfecto maquillaje para un sistema brutal que nos oprime y que de hecho ha desplazado al ser humano del centro mismo de la historia y la sociedad para otorgar ese lugar a los mercados y a los oligopolios que los dominan sin ningún límite político, económico y/o territorial.

En ese sentido, la desigualdad generada por el Killer Capitalismo, tiene un resultado aún más dramático -más obsceno si cabe-, más allá de la inequidad imperantes; pues constituye la causa del genocidio más brutal e ignorado de nuestra historia… Y es que según las FAO – sólo es un ejemplo, hay otros muchos- 100’ 000 personas alrededor del mundo mueren cada año por causas directas del hambre, cada 5 segundos muere un niño menor de 10 años por la misma causa; una de cada seis personas -856 millones- permanece mal nutrida de forma grave y permanente a lo largo de toda su vida, así pues asistimos a una matanza cotidiana y deliberada… ; que es ocultada por el sistema, los medios de comunicación de masas y por supuesto, por esas acciones que entiendo vacías de contenido, y que en última instancia juegan un papel determinante en el conformismo que experimentan las sociedades que lo sufren.

Esa idea retrospectiva, que en realidad esconde un afán des-constructor de la voluntad colectiva – voluntario o no-, es lo que podríamos reconocer como el eje fundamental de eso que un buen amigo mío denomina acertadamente como la Izquierda Imperialista – en la que debemos incluir a un buen número de sindicatos mayoritarios-, refiriéndose a la pseudoizquierda insertada que da por buenas las acciones del sistema, y con ello ha legitimado y legitima hechos aberrantes como la guerra contra la antigua Yugoslavia -quizá el ejercicio de socialismo más paradigmático del antiguo bloque y que en su momento no quiso renunciar al socialismo como sistema (aquí vimos a Ramonet, por ejemplo, dando por buena la intervención armada que concluyó en matanza indiscriminada, y al servicio de unos rebeldes que crearon una bien engrasada industria de tráfico de órganos; el mismo que hoy da por buena lo que acontece en Libia apelando a la “ legalidad internacional” que emana del Consejo de Seguridad)-, guerras como las de Afganistán e Irak, e incluso haciendo eco de las bondades de las medidas económicas encaminadas a rescatar el sistema financiero y a vaciar completamente de contenido las prestaciones sociales, el estado de bienestar y los derechos laborales, como nunca antes se había visto en el pasado reciente…

Con esa misma doctrina, han llegado a respaldar sin pudor alguno, las medidas económicas neoliberales implementadas por el sistema para salvar al capital financiero – el capital que nada produce y que es dueño de todo- de la crisis ocasionada por el mismo con dinero del ciudadano común en nombre de la sacrosanta estabilidad, a la vez que dejan sin auxilio a millones de familias abocadas al desastre económico y a la absoluta precariedad, e incluso guardando silencio cuando ese mismo sistema que se dice en bancarrota utiliza otros mecanismos para ayudar a los oligopolios supranacionales; recordemos que las Guerras – Libia en este caso- resultan en un buen negocios para los que quieren apropiarse de la riqueza de terceros países, para la industria militar, así como para los estamentos que las financian, que de ese modo se hacen con otra buena parte del dinero público. Y es que cada vez que una bomba “ inteligente” es lanzada por las fuerzas invasoras de las “ democracias occidentales” para liquidar a civiles en alguna localidad del planeta, también se produce otro fenómeno indisoluble, el dinero del estado, del contribuyente, pasa en un flujo continuo a manos del capital financiero.

Así pues nos encontramos que en su conjunto, el desarrollo de todos esos mecanismos, visiones y políticas promulgadas por esa “ izquierda” se encaminan a someter la voluntad colectiva; y de hecho evitan que los viejo sueños de igualdad afloren nuevamente y que terminen por irrumpir en la vida e ideario político de los pueblos, que termine por derrumbar a este desigual sistema en el que esa “ izquierda” no es más que un elemento agregado de coerción.

En esencia, las luchas por la emancipación siempre ha sido una permanente lucha de clases, y aunque hoy aparentemente disipada, sigue siendo una fuerza transformadora brutal que amenaza con despertar y arrasar al sistema imperante en cualquier momento… Pero está ves también hay que desarrollar una inevitable lucha al interior del pensamiento intoxicado de la izquierda en la que militamos…


Sobre esta noticia

Autor:
Carlos Daniel Sequeira (199 noticias)
Fuente:
juventudsandinista.blogia.com
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609
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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