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¿Tolerancia frente a la intolerancia? Por Edmundo Jarquín #Nicaragua

24/02/2013 16:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Por Edmundo Jarquín - Pretender que la intolerancia política del gobierno Orteguista no terminará en intolerancia frente a otros intereses, es tratar de separar la piel del cuerpo. Me provoca esa reflexión el hecho que las manifestaciones de intolerancia política del gobierno de Ortega ya se dan por descontadas, se toleran, y pasan sin provocar reacción entre sectores que deberían poner sus barbas en remojo ("Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo" nos enseña el viejo refrán).

Esta semana fue Mónica Baltodano a quién se le impidió presentar el cuarto volumen de sus memorias de guerrillera, en el recinto de Jinotepe de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). En esa universidad ya queda para la historia el lema "A la libertad por la Universidad", que hizo vibrar nuestras luchas estudiantiles contra la dictadura de los Somoza. Si pretendieron acallar a Mónica, en verdad las víctimas de la intolerancia son muchísimas, porque en ese libro la exguerrillera da salida a las voces y recuerdos de muchos nicaragüenses que participaron en la insurrección de los municipios del Departamento de Carazo. A propósito de la dinámica expansiva de la intolerancia política, y dado que los intereses del grupo gobernante se han desbordado a las actividades empresariales y culturales, entre otras, ¿hay ahora menos o más intolerancia que en 2008, cuando impidieron a Dora María Téllez ingresar al recinto de la UNAN en León? ¿Hay ahora menos o más intolerancia que cuando, pocos años después, impidieron a Sergio Ramírez presentar en ese mismo recinto su novela "La Fugitiva"? Estoy consciente que habrá quienes dirán: Ah, eso es porque son del MRS (Movimiento Renovador Sandinista). Son los mismos que también, a regañadientes, aceptan que estamos frente a un fenómeno dictatorial, para a renglón seguido agregar: Pero es una dictadura light, liviana, suave, que no mata como los Somoza. Pues bien, estuve recién en Ciudad Darío. La casi totalidad de los presentes eran liberales. Y ahí estaban las viudas de dos liberales asesinados (según la narrativa oficial ni siquiera existen esos muertos) cuando los ciudadanos de ese municipio salieron a protestar porque le robaron al PLI las elecciones municipales recién pasadas. Y estaban unos heridos de bala, uno de ellos con varios balazos en su cuerpo, que tampoco existen según la narrativa oficial. Y son muertos y heridos por defender la libertad política, que es inseparable de la libertad de expresión, de la libertad de conciencia, de la libertad de organización y también, aunque haya quienes desde la complacencia de sus intereses pretendan ignorarlo, de la libertad económica. Y los asesinados en El Carrizo, San José de Cusmapa, también eran humildes liberales, que habían protestado por el fraude en las elecciones de 2011. Y el exceso de fuerza utilizada en contra de unos güiriseros en Santo Domingo, Chontales, a título de proteger la "libertad económica" en verdad ha tenido el propósito de trasmitir el mensaje de un gobierno de "fuerza y orden". Un gobierno democrático habría propiciado el diálogo y la negociación entre los intereses empresariales en conflicto, y no ponernos al borde de tragedias que como en estos casos se han visto en otros países. Cuando los intereses empresariales en conflicto sean los del grupo gobernante, qué duda cabe que la "fuerza y el orden" (administrativo, fiscal, legislativo, judicial) se ocupará para su propio beneficio. Entonces, tarde quizá, nos daremos cuenta que no puede haber intolerancia frente a la libertad política que no contagie a la intolerancia frente a las otras libertades, incluida la libertad de empresa. Cerco a la libertad individual Ya estamos viendo ese desborde de intolerancia con la aprobación, sin ningún voto de la oposición, de los "Gabinetes de la Familia, la Comunidad y la Vida", que quedaron incorporados al Código de la Familia. Las facultades de esos "Gabinetes" violan las libertades individuales por arriba, abajo, en medio y por los lados. En su sentido más profundo, significa establecer una religión oficial: no la del cristianismo, como algunos han señalado y que estaría a contrapelo con un Estado laico, sino la del Orteguismo, que va a contrapelo con una sociedad plural y diversa. ¿Qué otro sentido tiene el artículo que señala que "Los Gabinetes de la Familia, la Comunidad y la Vida, se inspiran en los valores cristianos, ideales socialistas y prácticas solidarias", que son precisamente los referentes ideológicos del gobierno Orteguista? Y para los Orteguistas que alegan que no hay en ese Código ni una letra referida a la vida individual de la familia nicaragüense, sería bueno que nos expliquen qué sentido tiene el artículo sobre los Objetivos de esos Gabinetes que señala: "Mejorar nuestra vida y la vida de la comunidad, procurando unidos y unidas el bien común. Aplicar el modelo de valores cristianos, socialistas y solidarios que dignifican y procuran protagonismo, capacidades, responsabilidades, deberes y derechos y más espacios de participación complementaria y de decisión en todos los ámbitos de la vida" (las negritas son nuestras). Esa legislación tan invasiva de la vida familiar, en el contexto de un gobierno intolerante, solamente puede tener una lectura: los muertos de El Carrizo y Ciudad Darío, se opusieron a "los valores cristianos, ideales socialistas y prácticas solidarias". Estamos frente a una peligrosísima regresión de nuestra vida social. Ya lo es el autoritarismo. Pero el autoritarismo de Ortega, a diferencia de otros que hemos conocido, tiene una connotación de fanatismo cuasi-religioso que nos lleva a momentos premodernos, y que nos acerca a la justicia de linchamientos y lapidaciones que son expresiones exacerbadas por razones religiosas, políticas, familiares o de vecindad. Uno de los pensadores fundacionales de la Revolución Liberal en Francia, a finales del siglo XVIII, Voltaire, acuñó una expresión sobre la tolerancia que en su versión moderna se lee así: "No estoy de acuerdo con lo que piensas, pero daría mi vida porque respetaran tu opinión". En verdad, los muertos de El Carrizo y Ciudad Darío, muertos están, porque no les respetaron su opinión.


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Lavozdenicaragua (111 noticias)
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lavozdenicaragua.blogspot.com
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