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Que se haga el canal, pero que se haga bien

22/08/2013 13:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imagePor Edmundo Jarquín - El eventual canal interoceánico por Nicaragua volvió a ser noticia esta semana, y seguramente lo seguirá siendo por mucho tiempo.

Al respecto, hubo dos eventos relevantes y en el mismo día. Por la mañana del martes 13 la Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN) organizó su segundo foro sobre el tema. Y al mediodía, la Cámara Americana Nicaragüense de Comercio (AMCHAM), fue anfitriona de una presentación que hicieron dos de los representantes de la compañía concesionaria HKND, de Wang Jing.

El evento de AMCHAM se salvó por la introducción que hizo el Presidente de esa gremial, en la cual fue enfático en demandar transparencia en todo lo relacionado con el proyecto canalero. Todo lo contrario de lo que hicieron los voceros de la compañía, que pese a reiterar que actuarían con transparencia y de conformidad con los estándares internacionales en este tipo de proyectos, no agregaron absolutamente nada a la escasa información que se dispone y, además, fueron totalmente evasivos a la hora de las preguntas.

Pues bien, hay un estándar internacional que ni remotamente se está cumpliendo: no es inusual que se concesione a una empresa privada la explotación de un bien público, como son los recursos naturales de un país, pero tratándose de un bien público toda la información relativa a esa explotación debe ser del conocimiento público. Pero en el caso que comentamos, los voceros de la empresa concesionaria se han negado a suministrar el mínimo de información, como por ejemplo los términos de referencia con los cuales se contrató y está trabajando la empresa ERM (Environmental Resources Management) que estaría haciendo evaluaciones de impacto ambiental. Cualquiera puede entrar a la página web del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), o del Banco Asiático de Desarrollo, y encontrará los términos de referencia de los estudios que se contratan para hacer evaluaciones de impacto ambiental en los proyectos de infraestructura, independientemente que estén o no concesionados a empresas privadas.

Como se reportó, los asistentes a la presentación del evento de AMCHAM, cuyo propósito era incuestionable, salieron frustrados.

Más seriedad y responsabilidad hubo en el foro organizado por la Academia de Ciencias de Nicaragua. El mejor resumen de las presentaciones que ahí se hicieron está en la expresión del científico nicaragüense Pedro José Álvarez, profesor de la Universidad de Rice, una de las mejores de los Estados Unidos: "Yo quisiera que se hiciera (el canal) y que se hiciera bien".

Y el sentido de hacer bien el canal lo ilustró de una manera muy gráfica indicando que el proyecto debería ser como un taburete, que tiene tres patas: "Tiene que ser económicamente viable, socialmente deseable y ambientalmente benigno. Si cualquiera de esas tres patas afloja, el taburete se cae".

Las otras presentaciones en el Foro de la ACN tuvieron el mismo sentido. Cuando desde el punto de vista jurídico se cuestionaron y criticaron los términos de la ley, y del Acuerdo de Concesión, fue porque esos términos no garantizan que el proyecto será económica y socialmente deseable para el país. Hay tal unilateralidad de prestaciones a favor del concesionario que hasta resulta cuestionable que haya una relación contractual, que supone prestaciones y contraprestaciones.

Los numerosos recursos por inconstitucionalidad interpuestos contra la ley del canal y el Acuerdo de Concesión, tienen el mismo sentido que mencionábamos antes: queremos que el canal se haga, pero se haga bien.

¿Quién puede estar en contra de un proyecto de desarrollo, el canal y cualquiera otro, que sea económicamente viable, socialmente deseable y ambientalmente benigno? ¡Nadie! Eso es lo que queremos los nicaragüenses, y el gobierno debería estar conduciendo la construcción de un gran consenso nacional al respecto. Pero en su arrogancia y soberbia autoritaria el gobierno de Ortega, que no considera que todos los nicaragüenses somos iguales, está orillando a quienes queremos que el canal sea económicamente viable, socialmente deseable y ambientalmente benigno.

Eso queremos, que el canal se haga, pero que se haga bien.

La exploración petrolera

Otra noticia relevante, también vinculada a nuestros recursos naturales, fue la llegada de la primera plataforma de exploración petrolera a uno de los recientemente concesionado bloques de exploración en nuestro mar Caribe.

Últimamente, y después de las desproporcionadas expectativas que él mismo y voceros de su gobierno provocaron en relación al canal, Ortega se ha encargado de relativizar el impacto que ese y otros proyectos, como la exploración petrolera, pueden tener en el país. En buena hora, pues sería un desastre que por la expectativa de vivir de una renta extraordinaria nos olvidemos de que el desarrollo solamente es producto de la inversión y el trabajo cotidiano en muchos sectores.

En la misma línea, en su último informe la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), advirtió de las oportunidades y riesgos envueltos en los megaproyectos. Hay sin duda muchas oportunidades, pero también muchos riesgos si las oportunidades no son bien aprovechadas.

Véase el caso de Venezuela: un país inmensamente rico en petróleo y, a la vez, inmensamente pobre, desigual y con uno de los niveles de violencia criminal más altos del mundo.

Hace poco un intelectual venezolano, Moisés Naím, quien fuera Director de la prestigiada revista Foreign Policy, escribió un artículo titulado "El excremento del diablo". El título lo tomó de la famosa expresión de Juan Pablo Pérez Alfonzo, quien como Ministro en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue uno de los fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). No siguió Venezuela el consejo de otro gran intelectual de ese país, Arturo Uslar Pietri: "sembrar el petróleo". Es decir, utilizarlo no para el despilfarro consumista, sino para la inversión productiva, en infraestructura, educación, salud. Pérez Alfonzo, ante el despilfarro y las distorsiones de la economía que ese despilfarro introdujo, se lamentaba en 1976: "Despilfarramos el petróleo para acrecentar los ingresos fiscales....y ahora....estamos hundiéndonos en el excremento del diablo".

El uso que el gobierno de Ortega ha hecho de nuestra participación en la renta petrolera venezolana, a través de la cooperación de ese país, no anticipa que si se descubre petróleo en el Caribe, aprovecharemos la oportunidad.

Como advierte Naím, el único antídoto para evitar que la oportunidad que representan los recursos naturales no se convierta en riesgo, es "democracia e instituciones que limitan la concentración de poder", porque "cuando mucho dinero público es controlado por pocos individuos que no rinden cuentas al resto de la sociedad, la corrupción es inevitable".

Una vez más, entonces, la democracia se nos presenta no solamente como una exigencia del espíritu humano, sino también como una condición técnica del desarrollo.


Sobre esta noticia

Autor:
Lavozdenicaragua (111 noticias)
Fuente:
lavozdenicaragua.blogspot.com
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Reportaje
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