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Un potencial conflicto en centroamérica

29/08/2009 10:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En Centroamérica está en ciernes un conflicto armado entre los pueblos vecinos de Nicaragua y Honduras, que podría externderse a toda Centroamérica

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Un potencial conflicto internacional en Centroamérica

G u i c u a r e

El apoyo financiero al Sr. Daniel Ortega Saavedra --desde su candidatura presidencial en el 2006 -- de parte de su homólogo venezolano, Hugo Chávez F, lo ha envalentonado hasta el punto de incumplirle al pueblo nicaragüense sus promesas de campaña del 2006 y actuar de forma antidemocrática, evidenciando autoritarismo y prepotencia hacia el pueblo nicaragüense.

Su más reciente insensatez política y abuso de poder, se constata en la excesiva permisividad para con el depuesto presidente hondureño, Don Manuel Zelaya, quién abusando de la hospitalidad estatal nicaragüense y develando su falsedad democrática, procedió a organizar grupos de veinte milicianos con sus respectivos coordinadores, ha estado preparando desde territorio nicaragüense, una potencial incursión a Honduras con un alto costo económico y en vidas, tanto para el pueblo hondureño, como también, para el mismo pueblo nicaragüense.

Según se dio a conocer en ciertos medios de comunicación nicaragüenses, ciudadanos hondureños llegaron a la ciudad segoviana de Ocotal e ingresaron ilegalmente por puntos ciegos fronterizos, con el fin de colaborar o participar activamente en la planificación, preparación física y eventual invasión al territorio hondureño desde el territorio nicaragüense, rumorándose fuertemente que el departamento de “Nueva Segovia” pasaría a llamarse el departamento de “Nueva Zelaya”.

Instituciones como la Policía Nacional nicaragüense, que parecía totalmente profesionalizada, ha sido colocado en una posición de complicidad contraventora de nuestras propias leyes nicaragüenses y el orden internacional, no deteniendo y procesando a los conspiradores activistas honduro-zelayistas y colaboradores nicaragüenses. Misma que estando también prEsente durante agresiones por parte de escuadras de choque juveniles y desempleados, en contra de marchistas no acordes con las acciones presidenciales del presidente Ortega –como las realizadas en días posteriores a causa del repudiado fraude electoral en las pasadas elecciones municipales--, en vez de evitarlas y detener a los susodichos agresores, se convirtieron en cómplices y protectores de tales delincuentes, perdiendo, la confiabilidad que hasta entonces le tenía la ciudadanía.

Nuestro filósofo y escritor nicaragüense, Alejandro Serrano Caldera, en un artículo reciente en el diario La Prensa, argumentaba refiriéndose al conflicto presidencial hondureño: “no es el arma sino la ética, el derecho y el diálogo el medio que debe contribuir a afianzar la paz…la solución al conflicto no surgirá de una acción de fuerza…”, pero, ¿que acciones debe y puede tomar el pueblo nicaragüense, ante una actitud presidencial de nulo respeto a la ética, el derecho y el diálogo?

Tras todo esto, en ciernes una alta peligrosidad a la Seguridad Nacional nicaragüense y hondureña también, pues prácticamente, desde la ciudad de Ocotal, podría gestarse una nueva provincia extranjera, donde los sediciosos desde su arribo a esta ciudad, ejercieron coerción, ante la expectativa de las autoridades nicaragüenses, que podría ser anexada posteriormente al territorio hondureño, como fueron anexados en el pasado, los territorios de Guanacaste a Costa Rica y Litigio a Honduras.

Hasta se conoció por boca del funcionario y líder costeño danielista, Sr. Stedman Fagot (en entrevista a un medio oficialista), que el Ejército Hondureño, en días pasados, detuvo momentáneamente pangas con civiles nicaragüenses que transitaban libremente por el Río Coco, frontera entre Nicaragua y Honduras, con fines de registro.

No es racional catalogar la deposición presidencial del señor Zelaya, como un golpe de estado clásico, porque sencillamente, al contravenir la Constitución hondureña, manipulando una “consulta” o “referéndum” con fines reeleccionista, pretendiendo involucrar al Ejército Hondureño en un accionar anticonstitucional de traición a la patria hondureña y antidemocrático, quedó constitucional y automáticamente inhabilitado en el ejercicio de su cargo presidencial y de cualquier otro cargo futuro, para los próximos diez años. A esto, según dio a conocer el presidente interino, Roberto Micheletti, en entrevista transmitida por algunas emisoras nicaragüenses desde Honduras, están en trámite judicial un total de dieciocho juicios incoados en contra del expresidente Zelaya.

Existiendo resoluciones de los poderes Electoral y Judicial, el Ejército Hondureño no hizo más que cumplirlas de forma profesional, probablemente extralimitándose al expatriarlo inmediatamente hacia la República de Costa Rica, pero, evitándose quizás, el apoyo bélico raudo del imperialismo venezolano y su respectivo derramamiento de sangre hondureña, debiéndolo más bien de encarcelarlo en aquel momento para ser posteriormente enjuiciado, si es que el orden jurídico hondureño contempla tal procedimiento.

Ningún poder estatal hondureño, ni siquiera el partido que lo postuló a la presidencia hondureña, ha alzado voz de protesta por las acciones “golpista” en su contra. Don Manuel Zelaya, se ha quedado íngrimo de apoyo nacional popular y, aunque hipotéticamente, lograse retornar a suelo hondureño, no podría gobernar en paz. Tampoco sería viable una probable amnistía ante el cometimiento de supuestos delitos comunes.Las poquísimas y escuálidas marchas de apoyo a su retorno incondicional, al parecer, han sido financiadas por el gobierno imperialista del gobernante Chávez. Financiamiento comprobado a través de recibos encontrados en territorio hondureño cercano a su frontera honduro-nicaragüense y dados a conocer por las mismas autoridades hondureñas.

Se hace necesario un comportamiento presidencial cuidadoso del Presidente nicaraguense de la situación fronteriza entre Nicaragua y Honduras

Mientras tanto, organizaciones multinacionales, supuestas defensoras de la democracia, convivencia pacífica y seguridad internacional, como la ONU, OEA, SICA entre otras, se han mostrado incapaces de prever y condenar públicamente estos preparativos guerreristas desde el exterior hondureño, mucho menos presionar al gobierno del “comandante”, Daniel Ortega Saavedra, por su peligrosa colaboración en este sentido, y así cese de inmediato, la incitación a la violencia y la apología de la agresión e injerencia en los asuntos internos de la vecina nación hondureña.

La realidad es que los pueblos latinoamericanos en general, están entendiendo que estas organizaciones internacionales, no están cumpliendo imparcialmente las funciones para las que supuestamente se idearon, se han izquierdizado, y en la práctica, son altamente ineficientes en la defensión del Sistema Democrático regional o mundial, pues, actualmente solo miran los abusos y atropellos de los gobiernos de derecha, pero no así, los de la izquierda.

Han perdido la poca credibilidad con la que contaban. Esto ha quedado dialécticamente evidenciado, por un lado, con el actuar de la OEA relativo al gobierno autócrata del cubano Fidel Castro, admitiéndolo nuevamente como miembro de ella, como si este, ha cumplido con los parámetros propios de una real democracia, y por otro, al no reconocer al gobierno hondureño del Sr. Micheletti, , legítimo y cumplidor de la paradigmática Constitución hondureña, quién ha afirmado públicamente no pretender perpetuarse en el poder.

¿Se podrá esperar imparcialidad de parte de una ONU presidida por el exvicecanciller nicaragüense marxista-leninista y fiel danielista, Miguel D‘Escoto B? ¿En una OEA, cuyo Secretario General está emparentado con el presidente venezolano Hugo Chávez F, acérrimo defensor y practicante del Socialismo del Siglo XXI? ¿De un SICA, cuyos algunos gobiernos miembros, están supeditados y dependientes de los petrodólares venezolanos?

Con toda esta agitación en la frontera honduro-nicaragüense, ha quedado al descubierto la doble filosofía e inutilidad práctica de estas organizaciones mundiales y regionales, sobre todo del ALBA, mismas que, en vez de condenar y sancionar a los verdaderos gobiernos antidemocráticos que oportunamente, se han aprovechado de la flexibilidad y apertura democrática para acceder al poder con el claro fin de socavarla, aniquilarla y posteriormente sustituirla por regimenes cuasifacistas, como los gobiernos mismo de esta organización, encabezados por el mismo Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Daniel Ortega (Nicaragua) y el propio ex presidente Manuel Zelaya (Honduras), apoyados por el dictador Fidel Castro R. sirviendo más bien, como instrumentos de apoyo a un “socialismoantidemocrático-imperialista, aunque demagógicamente llamada por Chávez, “Revolución Bolivariana”, inclinada al Socialismo del Siglo XXI.

Lo que más bien se deduce de estos organismos internacionales, es que han sido copados por personeros con ideologías retrógradas, comprobadamente inviables por fracasadas en los países donde su praxis solo ha provocado gran polarización, retraso, y sufrimiento social, confabulándose para denigrar y socavar a los regimenes democráticos regionales sur y centroamericanos, desde sus altos cargos.

Y lo que es peor, el gobierno Estadounidense del Sr. Obama, está confirmando el temor que muchos gobiernos latinoamericanas han estado teniendo, en el sentido que los USA, no solamente son inconfiables para sus enemigos político-ideológicos de inspiración marxista, sino también, para sus mismos “aliados” centroamericanos, mostrando una acción timorata al no apoyar abierta y decididamente a estos aliados, sobre todo, en momentos de confrontación contra el imperialismo socialista venezolano y sus “estados satelitales” latinoamericanos, quedando esto comprobado con el actuar del presidente Barack Obama, al negarle al gobierno aliado del presidente hondureño interino, Sr. Roberto Micheletti, el esperado reconocimiento público y de apoyo político- económico. El presidente Obama bien podría darles a esta liga de presidentes izquierdistas un poco de su propia medicina.

Y no es que se trate de defender el accionar imperialista de los USA, pero lo criticable del accionar político, gubernamental e ideológico, es la doble moral de los políticos, gobernantes e intelectuales con tendencia marxistas al obviar actitudes imperialistas cuando estas son ejercidas por los marxistas o los izquierdistas.

Las veces que los USA han apoyado política, económica y abiertamente a gobiernos latinoamericanos (como actualmente lo hace con el Gobierno del presidente Uribe de Colombia), los ideólogos y gobiernos izquierdistas llaman peyorativamente a esto, Imperialismo o Injerencismo Yanqui, sin embargo, cuando los gobiernos izquierdistas apoyan con recursos humanos, económicos o bélicos a sus propios aliados, entonces a esto falazmente llaman, “solidaridad internacional”. La prueba de esta doble y demagógica argumentación, se nota en el hecho claro de que ningún gobierno izquierdista, antes de la finalización de la era de la “guerra fría”, catalogó como imperialista, a la extinta URRS. Imperialismo de derecha, de centro o de izquierda, siempre será imperialismo.

Los izquierdistas, si pueden actuar antidemocráticamente, violando constituciones o tratando de reformarlas a sus particulares propósitos en el manejo del poder; si pueden conculcar los más básicos derechos humanos de movilización, escogencia de gobernantes, expresión, información, etc., no considerándolas actitudes autócratas, fascistas o dictatoriales; si pueden conformar nuevas oligarquías (como que si las oligarquías de izquierdas no lo son realmente) permitiendo la corrupción, el nepotismo y el empoderamiento de cuadros partidarios sumisos a toda prueba pero sin capacidad funcional requerida para los puestos desempeñados, llamando a esto descaradamente “poder popular” o “democracia directa” .

Los Estador Unidos, no solamente son inconfiables para sus enemigos político-ideológicos de inspiración marxista, sino también, para sus mismos “aliados” centroamericanos


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