Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Lavozdenicaragua escriba una noticia?

Ortega receta "palo y zanahoria" a los adultos de la tercera edad

01/07/2013 06:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Roberto Escobedo Caicedo - Según las leyes vigentes, para que los trabajadores asegurados con el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), tengan derecho a una pensión de jubilación completa, se requiere que hayan cotizado durante un mínimo de 750 semanas y cumplido los 60 años de edad. El monto de esa jubilación guarda estrecha relación con los salarios devengados por cada trabajador durante su vida laboral y lo que enteró semanalmente a las reservas del fondo de pensiones de retiro.

Cuando los sandinistas, después de las elecciones del 25 de febrero de 1990, entregaron nominalmente el poder a la Presidente Electa, Violeta Barrios de Chamorro, concertaron acuerdos con el Presidente de Facto, Antonio Lacayo Oyanguren, yerno de la mandataria. Para disminuir la cantidad de efectivos de sus aparatos de terror, intimidación y chantaje, pusieron en vigor lo que llamaron, "política de compactaciones". Incorporaron como si fueran trabajadores que satisfacían los requisitos para recibir una pensión de jubilación a los miles de desmovilizados del Ejército Popular Orteguista, Tropas de Combate del Ministerio del Interior y Dirección General de Seguridad del Estado.

Además, los que quedaron discapacitados y a las viudas y compañeras de los caídos en combate con los efectivos de la Resistencia Nicaragüense, los equipararon como si hubieran sido trabajadores que quedaron en tal situación por los riesgos que entrañaba el tipo de trabajo que realizaban. De esta manera, miles de antiguos represores del pueblo nicaragüense, viudas y huérfanos, comenzaron a recibir pensiones de jubilación del INSS, bajo el nombre de "victimas de guerra". En realidad, son victimas del FSLN y de sus nueve Comandantes de la Dirección Nacional, que los utilizaron como carne de cañón de un proyecto de dominación subimperialista en la región centroamericana, en beneficio de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Más recientemente, el corrupto y libertino Cardenal Emérito de Nicaragua, Miguel Purificación Obando y Bravo, en su carácter de Presidente de la Comisión de Paz y Reconciliación Nacional, organismo de neta factura orteguista, logró que a unos cientos de sandinistas que se infiltraron en las filas de las Fuerzas de Tareas de la Resistencia Nicaragüense, los beneficiaran con pensiones de jubilación, a expensas de los recursos del fondo de pensiones de retiro de los verdaderos trabajadores nicaragüenses.

A lo anterior hay que agregar los préstamos hechos por la actual administración del INSS, presidida por el corrupto guardia orteguista, Roberto López Gómez, a miembros de los entornos político, familiar y militar de la familia presidencial, los que son poco menos que irrecuperables. A esos préstamos hay que agregar los millones de dólares prestados a las empresas constructoras y urbanizadoras del Instituto de Previsión Social Militar Orteguista (IPSM-O), sin ninguna garantía.

Como es natural, las personas que durante su vida laboral fueron incorporados a la seguridad social de Nicaragua y cotizaron durante varios años, pero sin llegar a las 750 semanas, se organizaron en la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM), reclamando que les reconozcan una pensión de jubilación proporcional a las cotizaciones hechas y que sobrepasan los 60 años de edad. El régimen orteguista ha jugado con ellos durante varios años. pretendiendo satisfacer sus justas demandas con algunas libras de granos básicos que les entregan mensualmente, algunas medicinas, aparatos ortopédicos, etc.

Cansados ya de tantas burlas, una buena cantidad de miembros de la UNAM decidieron pasar a la acción, movilizándose por las principales arterias de las cabeceras departamentales, llegando en algunos casos a tomarse los edificios donde operan las oficinas administrativas del INSS. Muchos jóvenes y organizaciones de la sociedad civil se manifestaron apoyando a los ancianos que se tomaron las oficinas centrales del INSS en Managua, llevando a los adultos de la tercera edad alimentos, agua potable, medicinas, conjuntos musicales, etc.

Por su parte, la jerarquía de la iglesia católica nicaragüense suscribió un comunicado, solidarizándose con las justas demandas de los adultos de la tercera edad y exhortando al régimen orteguista a dialogar con los que se movilizaron en defensa de sus legítimos derechos a una pensión de jubilación proporcional a las semanas que cotizaron durante su vida laboral. Esta situación de irrespeto de parte de la dictadura orteguista para con los aproximadamente 15 mil miembros de la UNAM, estaba repercutiendo internacionalmente y cada vez, mayor cantidad de personas y organizaciones a lo interno del país se sumaban a los apoyos recibidos por los "viejitos".

La respuesta del régimen orteguista la dieron dos de sus más connotados esbirros, Gustavo Porras Cortés y Roberto López Gómez, diputado y Presidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional y Presidente Ejecutivo del INSS, respectivamente, los que declararon públicamente que rechazaban las justas demandas de los afiliados a la UNAM, porque el INSS carecía de recursos para pasarles la pensión que reclamaban y a renglón seguido, ordenaron a los efectivos de la Policía Orteguista, a los paramilitares y matones de las empresas de ALBA VIGILANCIA y de la Juventud Sandinista, que atacaran a garrotazos a los ancianos que se encontraban en las instalaciones administrativas del seguro social y en sus inmediaciones, corriendo igual suerte todos los jóvenes y ciudadanos que sin colores políticos los apoyaban.

Después de esa infame violación de los más elementales derechos de los adultos de la tercera edad que reclamaban lo que legal y moralmente les corresponde, una pensión de jubilación proporcional a las semanas cotizadas, a partir de un mínimo de 250, los esbirros orteguistas, Porras Cortés y López Gómez, ordenaron que todos los empleados públicos, matones y sicarios de las empresas orteguistas de vigilancia y de la Juventud Sandinista, concurrieran forzadamente a una manifestación de repudio contra los "viejitos", vejados, apaleados y escarnecidos por las tropas de choque de la actual dictadura fascista.

Pero parece que en el círculo íntimo del dictador Ortega Saavedra, hay todavía algunas personas con un poco de sentido común. Le hicieron ver que la situación estaba llegando ya a un punto que podía dar origen a una explosión social con graves repercusiones internacionales, por lo que ordenó a sus más experimentados esbirros, Porras Cortés y López Gómez, que contactaran al Presidente de la UNAM, Porfirio García y restantes miembros de la respectiva Junta Directiva, haciéndoles toda clase de promesas, incluyendo el estudio para más adelante de todo lo relacionado con la pensión de jubilación reclamada y amenazándolos también con enérgicas represalias para ellos y sus más cercanos familiares, si no deponían su actitud.

Los ancianos y personas que los respaldaban, además de los garrotazos que recibieron, perdieron sus pertenencias, incluyendo los instrumentos musicales de los conjuntos que hacían causa común con sus justas demandas. Otros fueron detenidos por los efectivos de la Policía Orteguista y llevados a las celdas de Auxilio Judicial, donde fueron torturados y sometidos a toda clase de violaciones. Los investigadores del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp) han dado a conocer que los pupilos de la Primera Comisionada Mayor, Aminta Granera ("La Novicia Voladora", violaron los derechos humanos de sus indefensas victimas y varios artículos de la Constitución Política de la República.

En lugar de nombrar una Comisión Investigadora que determine los abusos, robos y violaciones de los derechos humanos de los "viejitos" y de quienes los respaldaban, el relacionista público de la Policía Orteguista, Fernando Borge, sale con el cuento trillado que hay una campaña de desprestigio contra dicho cuerpo armado del orteguismo, tanto a nivel nacional como internacional. Esta postura de los altos mandos de la policía al servicio del orteguismo no es más que una cortina de humo que ya no engaña a nadie, porque nunca han sido no deliberantes ni apolíticos, sino que siguen siendo fieles a su origen, el FSLN.

Ortega Saavedra y sus connotados esbirros, Porras Cortés y López Gómez, recurrieron a las viejas recetas de sus profesores marxistas-leninistas. Cuando hay protestas, hay que ofrecer a los que reclaman mejores condiciones de vida al gobierno dictatorial, dosis variables de palo y zanahoria. Primero vino la ración de "palos", de los que se encargaron los matones y paramilitares de las empresas de ALBA VIGILANCIA y de la Juventud Sandinista. Luego, unas rodajas de "zanahoria" que les ofrecieron a los "viejitos", entre ellas pláticas y estudios económicos que nunca conducirán a nada.

Tanto los representantes de la dictadura orteguista como los de los afiliados a la UNAM, firmaron los respectivos compromisos. El orteguismo logró desmontar las protestas de los "viejitos", terminando con el apoyo que recibieron a lo interno y externo del país. Al final, los que esperan que les cumplan con la pensión de jubilación proporcional a las semanas que cotizaron durante su vida laboral, llegaran a la conclusión, que Ortega Saavedra y sus secuaces les cantarán cero, aplicando el dicho nicaragüense, "firmar me harás, pero cumplir jamás".


Sobre esta noticia

Autor:
Lavozdenicaragua (111 noticias)
Fuente:
lavozdenicaragua.blogspot.com
Visitas:
152
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.