Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Losmonostambien escriba una noticia?

«Última llamada», un manifiesto reformista

07/07/2014 13:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image

Pese a la gran virtud del manifiesto que desde hoy circula por Internet (nos urge a reconsiderar la fe en el crecimiento, que no es poco), este tiene a mi entender una grave deficiencia teórica: su reformismo. El objetivo de este post es hacer notar brevemente aquello que se dice tácitamente en el manifiesto y que es tan importante o más como lo que se dice explícitamente. Según este, nuestra cultura es "tecnólatra y mercadólatra", pero olvida, en parte porque la mayoría de sus promotores y firmantes iniciales están vinculados al Estado, que también es estatólatra. Se dice vagamente que "la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados", no el capitalismo, la civilización o el crecimiento per se , son "dos obstáculos titánicos" con los que se topa la "Gran Transformación" (donde «transformar» es entendido en términos estructurales más como cambio o mejora que como ruptura verdaderamente radical, a pesar de que se defiende "una ruptura política profunda con la hegemonía vigente"), pero si estos obstáculos existen es gracias al surgimiento y mantenimiento del Estado, gran generador de jerarquías, voluntades heterónomas y "grupos privilegiados". Históricamente, desde finales del neolítico hasta nuestros días, el Capital y el Estado en sus diversas formas han consolidado un binomio inseparable. Desde entonces, no existen ni pueden existir mercaderes sin políticos y militares que les protejan, de la misma manera que no existen políticos y militares sin mercaderes que les abastezcan. Algunos y algunas pensamos que los problemas generados por la ilimitada división del trabajo y por la consiguiente estratificación social nunca se resolverán desde las mismas instituciones que han nacido al amparo de dicha estratificación, ya que toda institución, al igual que todo organismo, tiende a conservar aquello que ha hecho posible su existencia. La ruptura será desde abajo hacia los lados o no será.

Editado: otros y otras, aún más pesimistas y deterministas, vamos un poco más lejos y pensamos que los grandes problemas de la civilización no se van a resolver nunca . Es más, se incrementarán e intensificarán hasta que esta desaparezca temporal o definitivamente. Sin duda lo intentaremos, y se lograrán cortafuegos parciales más o menos valiosos, pero si algún día desaparecen esos problemas, que lo harán, no será gracias a la acción deliberativa de los humanos y a su capacidad de resolución global, sino al ciclo aparentemente inevitable de expansión y desintegración de los imperios. La antropología demuestra que la aparición de las civilizaciones no es algo que esté determinado a ocurrir siempre, pero la filosofía de la historia sugiere que, una vez ocurrido, estas siempre tenderán a expandirse y desintegrarse descontroladamente más tarde o más temprano.


Sobre esta noticia

Autor:
Losmonostambien (226 noticias)
Fuente:
losmonostambiencuran.blogspot.com
Visitas:
1317
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.