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El poder de los sueños

01/09/2013 17:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Por Edmundo Jarquín - "Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche", escribió Edgar Allan Poe en uno de sus "Cinco cuentos de mujeres".

Recordé esa expresión, que de alguna forma alude a la fuerza de los sueños, porque esta semana se conmemoró el 50 aniversario del famoso discurso del Reverendo Martin Luther King, "Yo tengo un sueño".

Luther King, pastor bautista y como tal profundo conocedor de la Biblia y, a la vez de la experiencia y cultura de los afroamericanos estadounidenses, siempre hablaba inspirado en las profecías bíblicas y en los "espirituales", como se conoce a las canciones llenas de lamentos y de ilusiones de los negros del profundo sur de los Estados Unidos, y que son el antecedente inmediato del jazz.

El discurso, pronunciado en 1963 ante una multitud que había llegado de todas partes del país y se había congregado en la inmensa explanada que va desde el majestuoso edificio del Congreso hasta el también majestuoso monumento a Lincoln, en Washington, se considera un parteaguas en el movimiento por los derechos civiles de los negros que había adquirido ímpetu ocho años atrás cuando, como anoté en esta columna el pasado marzo, Rosa Parks, conocida como el "Ícono de la Igualdad", puso fuego en la mecha del movimiento en el momento que "en 1955, en uno de los Estados sureños más violentamente racista, se negó a ceder su asiento en un bus a un blanco -había secciones reservadas exclusivamente para los blancos- y fue objeto de persecuciones". Poco después de la marcha sobre Washington y el discurso de Luther King se aprobaría, en 1964, la ley de los derechos civiles.

Sin que todo el sueño de Luther King en cuanto a la igualdad racial se haya materializado, los cambios en la condición de los afroamericanos han sido tan notables que en los últimos años los Estados Unidos han tenido a un afroamericano, Collin Powell, de Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y después como Secretario de Estado, a una mujer afroamericana, Condoleezza Rice, de Consejera de Seguridad Nacional y posteriormente de Secretaria de Estado -¡y bajo una Presidencia Republicana!-, y ahora a Barack Obama de Presidente

El discurso de King ha inspirado luchas de liberación en muchas partes. Personalmente recuerdo cómo lo citábamos en nuestras luchas juveniles de los años sesenta. Como Presidente del Centro Estudiantil Universitario de la Universidad Centroamericana (CEUUCA), en 1968-69, tuve oportunidad de viajar a reuniones en varias partes de América Latina, y pude ver que en países tan diversos como Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Argentina y Panamá, también se sentía la vigencia inspiradora del discurso de Luther King en las luchas de los movimientos estudiantiles.

La vigencia actual del discurso se explica por la fuerza inspiradora de los cambios que tienen los sueños de quienes sueñan despiertos, y de las ideas y palabras que expresan esos sueños.

Ante el sutil apoyo de algunos, y la indiferencia de otros frente a los vejámenes y atropellos del Orteguismo -"porque no hay más remedio", dicen en resignada complacencia- hay que recordar el poder transformador del sueño de Martin Luther King, porque Nicaragua puede ser diferente, y mejor, y lo vamos a lograr.

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La debilidad de la oposición

Con frecuencia se escucha el argumento que los vejámenes y atropellos Orteguistas a la institucionalidad se deben a la debilidad de la oposición.

Sin negar los errores que desde la oposición hemos cometido, el mencionado argumento -por cierto, en algunos casos esgrimido para justificar la complacencia con el régimen de Ortega- omite el hecho que la "debilidad de la oposición" se explica fundamentalmente por los fraudes electorales de Ortega que se hicieron a vista y paciencia de muchos de los que sustentan el argumento de la "debilidad de la oposición".

Si no hubiese habido fraude en las elecciones municipales en 2008, y hubiésemos tenido a Eduardo Montealegre de alcalde en Managua, Ariel Terán en León, Augusto Ayala en Juigalpa, Francisco Valdivia en Masaya, entre muchos más, incluyendo Tipitapa y Corinto, la oposición no luciría débil. Y si Ortega no se hubiese asignado 62 diputados en la elección de 2011, tampoco la oposición luciría débil actualmente. Y menos aún si se hubiesen contado bien los votos para Presidente en esas elecciones.

Entonces el tema central es qué se hizo para impedir esos fraudes y qué se está haciendo para impedir los cotidianos atropellos a la institucionalidad democrática. Pero no se trata solamente de lo que hacen o no hacen los políticos, sino también de lo que hacen o no hacen los ciudadanos desde sus diferentes responsabilidades en la sociedad, sean profesionales, empresarios o religiosos.

La impunidad del orteguismo en cuanto a corrupción, violación de las leyes y abusos de autoridad se explica no solamente por la debilidad de la oposición política, sino también por la indiferencia de los ciudadanos.

La democracia no es solamente un régimen político, sino una virtuosa forma de articulación, desde el Estado, del funcionamiento de la economía de mercado y de la convivencia social. La defensa de la democracia, entonces, no es solamente responsabilidad de los políticos sino de todos los ciudadanos. Los atropellos a la democracia en cuanto régimen político inevitablemente se traducirán en atropellos a las empresas y los ciudadanos.

Como señala Minxin Pei, profesor de política en la Universidad Claremont McKenna, "entre los muchos defectos sistémicos de las autocracias está la progresiva e incurable degeneración de las cúpulas...". Agrega: "La forma más letal de degeneración de las cúpulas se expresa en las crecientes manifestaciones predatorias entre las élites gobernantes. El síntoma más visible es la corrupción, pero la causa es más intrínseca a todas las autocracias. Por lo común, los revolucionarios de primera generación tienen un fuerte vínculo emocional e ideológico con determinados ideales, independientemente de lo equivocado que puedan ser. Pero las élites post-revolucionarias son ideológicamente cínicas y oportunistas".

Lo escribió analizando el caso chino, pero como de autocracias se trata, pareciera escrito también para Nicaragua. ¿Cambio de régimen en China? Minxin Pei


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lavozdenicaragua.blogspot.com
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