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El ayer y el hoy

04/09/2013 12:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Por Fabio Gadea Mantilla - Querida Nicaragua: El mundo tiene la tendencia a desbocarse cada día más en el relajamiento de las costumbres y en la promoción de los vicios.

Cada vez es más deprimente el espectáculo que se ofrece al público cuando viene algún cantante o conjunto de moda, esos que hacen un ruido infernal y que colocan enormes parlantes y que ocupan estadios enteros y que provocan gritos y desmayos entre las adolescentes.

Algunos probablemente dirán que soy un hombre anticuado, chapado a la antigua, desfasado, fuera de moda, alguien que no es de la onda. Yo diría más bien que, habiendo nacido en los años treinta, he podido vivir tres mundos diferentes, he visto el desarrollo material enorme de la humanidad y el deterioro moral igualmente enorme que viene sufriendo el mundo.

En los años cuarenta y cincuenta por ejemplo, era inadmisible encontrar a un hombre con las faldas de la camisa por fuera. Eso era motivo suficiente para pensar que aquel individuo andaba borracho o se había escapado del manicomio. Ver a alguien con un pantalón hecho trizas en las rodillas y arrastrando los ruedos al suelo como se ven ahora, era como para pensar que estaba loco de remate. El cine en esos años era un espectáculo artístico y la escena más atrevida era la del final en la cual, generalmente, la pareja terminaba dándose un casto beso. Jamás una escena de parejas en una cama y mucho menos sin ropa, lo que hoy está a la orden del día en cuanta película se presenta.

Me hago estas reflexiones luego de observar los refrescantes concursos de Miss Universo en donde compiten por Nicaragua bellísimas muchachas. La belleza, la simpatía, el encanto, la soltura, la inteligencia y el talento deberían ser suficientes atributos para que una de estas jóvenes participe y gane cualquier concurso. No hay necesidad de hacerlas desfilar en trajes mínimos, con pantaletitas de hilos dentales exhibiendo sus intimidades.

Deberíamos aprender a respetar la dignidad de la mujer evitando que se exhiba como mercancía aunque se trate de participar en concursos mundiales.

La belleza de la mujer está en sus maneras, en su trato, en sus rasgos físicos, en la pureza de su alma, en la hondura de su pensamiento y en el brillo de su talento. Nuestras bellas jovencitas no deberían ser exhibidas como animalitos de concurso porque no son eso. Son personas con dignidad que merecen nuestro respeto.

Algunos dirán que en París y Nueva York así se exhiben, que tienen que presentarse en paños menores para poder ganar. Tal vez, pero los hombres decentes y pensantes tenemos la obligación de corregir los males del mundo, y más si somos comunicadores sociales. Tenemos la obligación de crear cada día un mundo mejor, una sociedad más culta y libre, más deseable, más vivible. La estridencia, el descaro, la poca vergüenza, el afán desmedido de ganar dinero están sodomizando al mundo. Hay que decir estas cosas por mucho que haya quienes nos critiquen y nos llamen desfasados, retrógrados, pasados de modo o ancianos. Alguien debe decir que este mundo debe ser cada día mejor y volver por los valores morales de antaño.


Sobre esta noticia

Autor:
Lavozdenicaragua (111 noticias)
Fuente:
lavozdenicaragua.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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