Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Carlos Daniel Sequeira escriba una noticia?

Déjame que te cuente un cuento…

02/11/2011 05:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image

Por Pedro José Madrigal Reyes

Cuaderno de Viajes

Era una tarde fría de invierno desértico, las sombras escondidas en la penumbra de aquella habitación, por decirlo de alguna manera, daban a la noche una angustiosa expresión, el habitáculo... rígido en sus formas, tenía una atmosfera sombría de esas que arrebatan los sueños. Mientras; la cansada marcha del reloj recordaba el último suspiro del último aliento de vida…, su imperturbable tic tac acompañaba el perezoso movimiento de aquella minúscula llama que se consumía en el corazón de aquel desvencijado quinqué…

Fuera, tras las rendijas del entablado las criaturas de la noche dejaban sentir su inquietante presencia, sus ruidos incesantes, casi ensordecedores en la paz de la noche, hacían de aquel lugar el más vulnerable de cuantos hay en la soledad del mundo.

Dentro; el dolor se sentía en las carnes cansadas de sufrimiento humano, la vida joven, y también la vieja vida, se esfumaba entre gemidos de madres, de padres, de hijos, de huérfano, se esfumaba entre la impotencia infinita, entre la certeza del absoluto abandono... ¿Cuántas vida que no fueron? ¿Cuántas vidas truncadas? ¿Cuántas edades apagadas? ¿Cuántos porvenires perdidos? ¿Cuánta hambre? ¿Cuánta miseria? ¿Cuánta angustia? ¿Cuánto dolor? ¿Cuánta tristeza? ¿Cuántas lágrimas? ¿Cuántas decisiones que costaron la vida? ¿Cuánta soledad? ¿Cuánta tragedia humana? ¿Tan poco amor?

El aire olía a pólvora y a sangre de hermanos…, sangre derramada por la codicia de los señores de la guerra que se sientan en las sillas imperiales, traficantes de la muerte que alimentan sus egos con el oscuro coltan, con el fulgor perdido del diamante ensangrentado…, con vidas sacrificadas en el altar de la injusticia…

Allí te extravías entre el dolor infinito, caminas entre la desesperación y ya no encuentras el camino de vuelta a la paz egoísta, a los tiempos en los que aún eras un hombre con alma; allí la soledad se convierte en tu fiel compañera; allí mueres mil veces… y nunca vuelves a la vida aunque te arrastres por ella…

En aquel campamento de refugiados en el corazón del África se sentía solo, se sentía el ocaso de la humanidad que nunca lo ha sido, se sentía el aliento de la muerte…

Militante del FSLN

Comité de Solidaridad Sandinista

Casa Sandino

Sandinovive.info

PLOM


Sobre esta noticia

Autor:
Carlos Daniel Sequeira (199 noticias)
Fuente:
juventudsandinista.blogia.com
Visitas:
295
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas
Lugares
Organizaciones

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.