Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Antonio Lerma Garay escriba una noticia?

Breve Biografia de Benjamin R. Carman

22/12/2017 08:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Rasgos Biográficos del Cónsul Estadounidense

El día primero de mayo de 1861 zarpó de San Francisco, California, el vapor «Panama», de Mssrs. Holladay & Flint, al mando del señor Horner. El 20 de mayo siguiente el buque estadounidense ancló en las aguas mazatlecas y tras ver a los pasajeros descender, el capitán se hizo acompañar de varios compañeros y fue a entrevistarse con el gobernador del estado,  Plácido Vega Daza. El motivo de la visita era para solicitar al gobierno facilidades para que los vapores de su compañía continuaran tocando Mazatlán y otros puertos mexicanos. Vega Daza les dio su beneplácito y los invitó a traer otras empresas que ayudaran al progreso y mejoría de México.

 

Y, como si hubiera adivinado la visión de aquel gobernador de Sinaloa,  entre los muchos  pasajeros del barco, descendió un joven médico que había decidido ejercer su profesión en aquel puerto: Benjamin R. Carman, nacido en Filadelfia un día del año 1830. El joven doctor se había avecindado en Vallejo, California, y había contraído nupcias con la joven Elizabeth Bliss, matrimonio del cual  nacieron tres niños: Frank, Louise y Emelita.

 

Lo que no sabía aquel galeno es que el destino le tenía preparado una vía distinta, y que la medicina prácticamente la dejaría a un lado en aras de la diplomacia y de las inversiones. Edward Conner se había desempeñado como cónsul de los Estados Unidos en el puerto sinaloense y durante la “Guerra de Secesión” varios secesionistas habían acudido al consulado de este país solicitando su asistencia. El cónsul había respondido a ellos que debido a su posición ellos no podían invocar la protección del gobierno de los Estados Unidos. Ante esto, los secesionistas amenazaron de muerte al diplomático. Sin embargo, en octubre de 1861 desde Washington se ordenó la separación de Conner del consulado y  Richard Robertson tomó su lugar. Él siguió la misma línea que su antecesor y llevaba un registro de los secesionistas aposentados en el puerto, y fue por ello que también recibió amenazas de muerte por parte de éstos. Fue entonces cuando Robertson presentó una denuncia por amenazas de muerte en contra del separatista Edawrd Moore. Aún más, el cónsul solicitó el auxilio directamente al gobernador Plácido Vega, quien no dudo un segundo en desterrar de Sinaloa al amenazante. Poco después  cambió la vida de Carman, y aquel médico nativo de Filadelfia es nombrado Cónsul de los Estados Unidos en Mazatlán.

 

Sin embargo, en noviembre de 1864 Mazatlán pasó a ser parte del Imperio Mejicano, por lo que Carman  jamás fue reconocido como Cónsul de los Estados Unidos  debido a que el gobierno de este país no reconocía oficialmente al Imperio. Pero antes de que esta ciudad y puerto cayera en manos de los imperialistas, el gobierno mexicano había confiscado indeterminadas propiedades de Carman. A su tiempo, éste acudió ante la justicia imperial, la cual sentenció que las propiedades confiscadas debía ser devueltas al cuasicónsul.

 

En noviembre de 1866,  Carman jugó un pequeño gran papel en el desalojo de las fuerzas francesas de Mazatlán: “Si bien entre los mazatlecos había alivio por la partida de las tropas invasoras, existía el temor de que Ramón Corona y sus hombres las atacarían al evacuar y que, en consecuencia, los barcos franceses responderían bombardeando la ciudad. De hecho, a bordo de los barcos franceses el Alto Mando efectuó una junta, la cual determinó que si se realizaba un solo disparo en contra de los franceses al momento de evacuar la ciudad, los tres barcos la bombardearían de inmediato. Esta determinación llegó a oídos del cónsul estadounidense, B. R. Carman, y se dispuso a poner su grano de arena para evitarlo. Anclado en el puerto se encontraba el barco de guerra estadounidense Suwanee y el diplomático fue al navío para pedir a su capitán, Paul Shirley, una escolta para ir a Villa Unión a parlamentar con Ramón Corona.

Protagónico, Carman asegura que fue él quien aconsejó y, por ende, persuadió a Ramón Corona para que dejase partir en paz a los franceses. Lo que sí es cierto es que fue él intermediario entre ambos bandos para que los franceses partieran de Mazatlán sin ser atacados por el ejército de Corona. De hecho,   el cónsul estadounidense establece que una vez evacuada la ciudad, él fue personalmente hasta los barcos franceses a entrevistarse con  Jean Baptiste Louis Mazères,   Almirante en Jefe de las fuerzas francesas, y narra que éste le aseguró que cuando vio a sus hombres evacuar el puerto sin ser atacados corrió a su camarote y de rodillas lloraba y agradecía a Dios por no haberse visto obligado a bombardear la ciudad.

 

 

En enero de 1867 se corrió el rumor de que Benjamin Carman había sido ejecutado por los liberales y que en en respuesta un buque de guerra de los Estados Unidos había bombardeado Mazatlán. Si bien esto era falso, la nota llegó hasta el vecino país del norte,   Francia,  Alemania y otros países. Pero también pronto la noticia fue desmentida.

 

En enero de 1871 Carman fue relevado de su cargo de cónsul en el puerto y su lugar lo ocupó el neoyorquino Isaac Sisson.

 

Pero Carman no se fue de Mazatlán sino que siguió haciendo negocios. Siendo él una persona muy respetada entre la sociedad  porteña, era él excónsul de los Estados Unidos además de médico y hombre de negocios, un día visitó la cárcel de Mazatlán; y no se trató de una visita de cortesía. Curioso el caso, por una causa similar, él seguiría la misma suerte que años atrás  corriera el también cónsul estadounidense John Parrot: Benjamin R. Carman fue acusado por su sirviente de haberlo castigado jalándole las orejas hasta el punto de haberlo lesionado. Al juez local no le importó la investidura del estadounidense y ordenó su arresto además de condenarlo a pagar una fianza así como cubrir los gastos ocasionados por las lesiones causadas a la fámula.

 

 

El 14 de agosto de 1886,   Carman murió en Rosario, Sinaloa. Poco después finó su hijo Frank. Y doña Elizabeth Bliis Carman  falleció en París, Francia, en 1889. No obstante, la masa hereditaria de los Carman no se abrió sino hasta el año 1903, fue entonces que se supo que el excónsul gracias a su intervención en los asuntos relacionados con las concesiones ferroviarias en la década de los años 1880 el gobierno mexicano le había otorgado una elevada cantidad de hectáreas de tierras cultivables. Pero ni Louise ni Emelita quisieron lidiar con asuntos legales en México, y vendieron los títulos de las concesiones a la neoyorquina Mary  L. Biglow Owen.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Antonio Lerma Garay (105 noticias)
Visitas:
6957
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.